Juventudes en México: todavía precarizadas y sin derechos humanos plenos

Juventudes en México: todavía precarizadas y sin derechos humanos plenos

12 de agosto del 2019

  • -Reto del actual gobierno: mejorar condiciones reales en la vida de personas jóvenes. 
  • -Erradicar discriminación estructural y situaciones de vulnerabilidad que los jóvenes enfrentan.

En el marco del Día Internacional de la Juventud, y dada la postura del actual Gobierno Federal de atender a las personas jóvenes, es necesario saber que este grupo de población se enfrenta a una crisis de derechos humanos que atraviesa al país. Es igualmente importante implementar una perspectiva de juventudes que permita garantizar de manera integral el cumplimiento de sus derechos, tomando en cuenta la diversidad de sus condiciones de vida.

En un contexto nacional de extrema violencia y desigualdad, donde cerca de la tercera parte de la población son personas jóvenes, hablar de juventudes en plural, implica un reconocimiento  político más amplio; es valorar la diversidad de experiencias en las que se encuentran las personas jóvenes en el país, buscando identificar condiciones sociales diferenciadas que influyen en el acceso a derechos como la educación, la salud, al trabajo, a la vivienda, a la participación ciudadana, a la seguridad, a la integridad personal, al derecho a la no discriminación, a decidir y a la autonomía corporal, por mencionar sólo algunos ejemplos. 

México es considerado uno de los países de América Latina con mayor desigualdad social y pobreza extrema, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2018), la situación se agudiza cuando se colocan enfoques como la diversidad de género, la diversidad sexual, la diversidad funcional, la diversidad cultural y lingüística y la condición de clase. De acuerdo con datos del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED, 2014), el empobrecimiento es el principal problema de las juventudes en México, porque casi la mitad de esta población se encuentra en dicha condición, a la que se le aúnan situaciones de discriminación por su condición social, su apariencia física (ligada a su condición económica), la escuela donde estudiaron, el lugar donde viven e incluso por sus publicaciones en redes sociales.

Frente a una estructura de precarización económica, social y simbólica, basada en décadas de políticas neoliberales, debe ser prioridad del Estado garantizar los derechos humanos de estas personas, dedicando todos los medios y recursos posibles para revertir la situación tan difícil que hasta hoy enfrentan las juventudes que habitan o transitan por México. 

Es urgente pasar de un paradigma de la juventud como momento preparatorio a la edad adulta, etario o de perspectiva sociodemográfica, a otro que pone de relieve características referidas a rasgos identitarios o de sentidos de pertenencia sobre las culturas juveniles, donde se evite un supuesto de homogeneidad tras la noción de juventud. 

No es suficiente la formulación de una política pública sexenal dirigida a atender a estos sectores, porque lo que México también requiere con urgencia hoy para garantizar la vida digna de todas las personas jóvenes, es la consolidación de una perspectiva de juventudes y de derechos humanos transversal a todas las políticas y quehacer del Estado, que permita garantizar, promover, defender y respetar derechos efectivos, desde la participación política configurada por, para y desde las juventudes.

Reiteramos nuestro compromiso y trabajo por los derechos de las juventudes, desde y con ellas. Llamamos a las juventudes a continuar organizándose, a continuar en la defensa de los derechos humanos, buscando una democracia y un país más justo, digno y en paz.

 

Atentamente

Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria OP, A.C.

 

Imagen destacada: Jorge Aguilar