Editoriales | ūüďį Blog ¬ęLa dignidad en nuestras manos¬Ľ del Plumaje de Animal Pol√≠tico

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Por:Esmeralda A. García y Donovan Ortega*

ūüďÖ 11 de agosto¬†de 2020

Por d√©cadas, las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) en M√©xico dedicadas a la defensa de los derechos humanos han ideado estrategias para llevar a cabo acompa√Īamientos y actividades en condiciones poco favorables, articul√°ndose y fortaleci√©ndose ante un Estado que no atiende de manera efectiva ni integral a todos los sectores de la poblaci√≥n.

La hist√≥rica labor realizada por las organizaciones1¬†ha requerido un ejercicio continuo de planteamientos y acciones creativas en las formas de trabajo y los mecanismos de acompa√Īamiento, defensa jur√≠dica, incidencia pol√≠tica y/o educaci√≥n popular, atendiendo a los contextos en los que se desenvuelven y que complejizan la implementaci√≥n de estrategias sostenibles e integrales para su labor.

El recorte y la eliminaci√≥n de recursos p√ļblicos, los discursos y narrativas que descalifican su labor, el contexto de riesgo, impunidad y amenazas constantes, as√≠ como la falta de pol√≠ticas fiscales y tributarias integrales que atiendan sus realidades espec√≠ficas y condiciones2, son elementos que constituyen la actualidad en el que muchas OSC desarrollamos nuestras actividades, sumando adem√°s la emergencia sanitaria por la pandemia del COVID-19 que nos pone en una situaci√≥n de bastante complejidad y mayor vulnerabilidad.

Sin duda, durante esta contingencia nos hemos visto en la necesidad de adaptar nuestras din√°micas y formas de trabajo en circunstancias que dificultan mucho m√°s la labor de defensa dentro de una OSC. Entre ellas las medidas de distanciamiento social, la limitada comunicaci√≥n e interlocuci√≥n con las autoridades e instituciones y las actividades total o parcialmente detenidas en √©stas. Adem√°s, dicha emergencia tiene un impacto diferenciado en las personas y grupos que acompa√Īamos: comunidades, colectivos y articulaciones que desde mucho tiempo atr√°s se enfrentan a escenarios de vulnerabilidad, violencia, precarizaci√≥n y nula atenci√≥n en sus procesos y exigencias de justicia, verdad y reparaci√≥n, ahora agudizados ante la emergencia sanitaria.

Esta discusi√≥n se enmarca en un contexto que pareciera ir ‚Äúcontra reloj‚ÄĚ ya que el inicio de las medidas de confinamiento y distanciamiento social no significaron una paralizaci√≥n de actividades en las OSC, al contrario, se multiplicaron cuando la pandemia dej√≥ ver que el Estado contin√ļa sin priorizar sus obligaciones de atenci√≥n. No es un escenario desconocido para las OSC la reducci√≥n o limitaci√≥n de sus agendas y actividades ante la falta de recursos, llegando a plantearse en algunos casos escenarios como el cierre total de los espacios, lo cual desafortunadamente s√≠ ha sucedido a lo largo de los a√Īos en M√©xico. As√≠, mientras las necesidades de atenci√≥n aumentan, el acceso a recursos que sostengan las actividades contin√ļa a la baja y el panorama se torna m√°s preocupante, colocando en una extrema incertidumbre a muchos espacios que realizan actividades indispensables para la defensa de los derechos humanos.

El tema de la sostenibilidad siempre ha sido una constante en los di√°logos y reflexiones hacia el interior de las OSC, as√≠ como parte de las exigencias del sector frente al Estado. No obstante, la pandemia ha dejado ver mucho m√°s la necesidad de generar estrategias que impacten positivamente en la sostenibilidad integral y la operatividad de nuestros espacios, garantizando una proyecci√≥n a largo plazo que brinde seguridad no s√≥lo a las personas defensoras dentro de las organizaciones, sino tambi√©n a las personas que acompa√Īamos y que son el motor principal de nuestro trabajo.

Nos enfrentamos a una situaci√≥n de emergencia que est√° teniendo fuertes efectos en la manera en que defendemos los derechos humanos, realzando la importancia de configurar y/o fortalecer alianzas y v√≠nculos que permitan construir y llevar a cabo una agenda com√ļn desde las bases y la colectividad para tener un mayor alcance a corto, mediano y largo plazo tanto a nivel local como nacional. Defender derechos humanos es nuestro derecho y debe garantizarse su ejercicio en condiciones integrales y dignas, lo que conlleva desde la obligaci√≥n del Estado para generar y brindar herramientas y mecanismos que permitan la sostenibilidad de las OSC, hasta la responsabilidad que tenemos al interior de nuestros espacios para asegurar el bienestar integral de nuestros equipos.

Es as√≠ que las OSC tenemos una diversidad de retos al exterior y al interior, los cuales deben mirarse y ser dialogados en todo momento desde visiones cr√≠ticas y autocr√≠ticas que apuesten por la dignidad humana y el ejercicio integral de los derechos humanos. Es fundamental continuar con estas reflexiones tanto al interior de nuestros espacios como con actores diversos, quienes cuentan con saberes y trayectorias valiosas, las y los que han demostrado su apoyo a las causas y a√ļn m√°s con las personas y grupos que acompa√Īamos, explorando alternativas y compartiendo experiencias y herramientas que permitan construir acciones colectivas efectivas.

La tarea no es sencilla, a√ļn quedan muchas reflexiones por dar y si bien son discusiones largas es imprescindible darles su debido espacio en el momento actual. ¬ŅC√≥mo construimos e implementamos una sostenibilidad integral y digna dentro de las OSC? ¬ŅC√≥mo seguimos impactando en procesos de car√°cter estructural cuando cada vez son m√°s las necesidades inmediatas? ¬ŅQu√© implica la emergencia sanitaria para la defensa de los derechos humanos? ¬ŅQu√© nuevas realidades deberemos enfrentar?

Estos cuestionamientos y otros se encuentran profundamente interrelacionados en cada una de nuestras labores por la defensa y promoci√≥n de los derechos humanos. El panorama claramente no es alentador, pero es indispensable no dejarse llevar por esta incertidumbre; la historia de las OSC no ha sido f√°cil pero la construcci√≥n de redes y las luchas compartidas contin√ļan. Los impactos del contexto actual ser√°n m√ļltiples y empiezan a reflejarse. Es momento de seguir repensando las formas de hacer y vivir la defensa de los derechos humanos dentro de las OSC, sin dejar de lado que nuestro compromiso sigue siendo el mismo: abonar en la construcci√≥n de un pa√≠s m√°s democr√°tico, justo y digno.


* Esmeralda A. García es Coordinadora General del CDHVitoria. Donovan Ortega (@donoortega) es Coordinador del área de Fortalecimiento del Centro.