Editoriales | ūüďį Columna semanal de Fr. Miguel Concha en La Jornada

Web original | ūüď∑ Imagen : ¬†Ang√©lica D√≠az

Por: Miguel Concha

S√°bado ūüďÖ

06 de junio de 2020

Estamos en la cresta de la pandemia del Covid-19. Nadie sabe cu√°nto durar√°. Todos ansiamos que llegue su final, pero conforme √©ste se aproxime ser√° m√°s urgente construir alternativas para salir de la crisis, cuyas primeras manifestaciones apenas vemos, y cuya superaci√≥n generar√° menor sufrimiento, en cuanto las estrategias puestas en pr√°ctica sean m√°s creativas y de dise√Īo m√°s inclusivo. Nadie puede estar exento del esfuerzo de proponer y dialogar para alcanzar acuerdos, y nadie, mucho menos los responsables de las decisiones, pueden ser omisos en la escucha de los diversos planteamientos, y en la voluntad de convencer y dejarse convencer, con el criterio del m√°ximo bien de las personas, basado en el respeto y garant√≠a de sus derechos.

Es alentador el llamado que m√°s de 300 personas y organizaciones sociales formularon a la sociedad civil y al gobierno sobre la necesidad de promover que la salida a la crisis generada por la pandemia sea integral y apegada a los derechos humanos. Adem√°s del valor de los argumentos, es importante el testimonio de d√©cadas de lucha social de todos los firmantes ‚Äďpersonas y organizaciones‚Äď en los m√°s diversos campos del reclamo de justicia para los excluidos y los desiguales. Promovida originalmente por un grupo de personas identificadas como¬†La 4D, por su referencia a la letra inicial de los vocablos: Derechos, Democracia, Desarrollo y Diversidad, llaman a la sociedad civil y a los distintos niveles de gobierno a¬†abrir, con el mejor de los compromisos, espacios de di√°logo, interlocuci√≥n y colaboraci√≥n que permitan al pa√≠s transformar la actual situaci√≥n que aflige a millones de personas.

‚ÄúSer√° de suma importancia ‚Äďa√Īaden‚Äď compartir nuestras reflexiones y coordinar nuestras acciones‚ÄĚ. El llamado no apela de manera ingenua a gestos de buena voluntad, sino que formula propuestas espec√≠ficas para reformas y cambios que vayan a fondo. ‚ÄúConsideramos ‚Äďdicen‚Äď que √©ste es el momento para comprometerse en serio con reformas estructurales para una justicia redistributiva, incluidas las tributarias progresivas, donde se requiera a los depositarios de grandes fortunas y a los grandes conglomerados corporativos contribuir con la sociedad en una medida proporcional a su riqueza‚ÄĚ. ‚ÄúEs tambi√©n ‚Äďa√Īaden‚Äď momento de profundizar en la democracia como condici√≥n de la fortaleza de la sociedad y de su Estado‚ÄĚ.

Hay un tercer asunto de interés, derivado de una característica de quienes formulan el llamado, y obliga a una interpretación más amplia de las implicaciones de sus propuestas: su gran mayoría tiene una reconocida trayectoria en la izquierda social. Aquella que no se desarrolló principalmente en los partidos políticos ni en los procesos electorales, sin que nieguen su utilidad, sino en los procesos organizativos y reivindicatorios de derechos de los diversos agrupamientos sociales. Su intervención, más que política, ha ocurrido invariablemente en los momentos de emergencia social, por ejemplo, en la situación generada por los sismos, en el levantamiento indígena en Chiapas, en el reclamo por las personas desaparecidas y en muchos momentos dolorosos para la sociedad, particularmente para los sectores excluidos.

Este tercer elemento podr√° contribuir a ubicar las diferencias en el nivel que corresponde. No se trata de un pleito entre dos, sino de construir un arreglo entre todos. Se trata del futuro del pa√≠s. En el bolet√≠n de prensa, con el que present√≥ el lunes el llamado, se se√Īal√≥:¬†no apostamos al fracaso del gobierno, sino todo lo contrario. No compartimos las posiciones de quienes sistem√°ticamente se oponen a las acciones de gobierno, y al mismo tiempo, como un espacio de la izquierda social, reivindicamos y ejercemos el derecho a la cr√≠tica proactiva y a la construcci√≥n de propuestas alternativas. Por lo que pedimos a las autoridades escuchar y debatir con base en las ideas las propuestas desde el mismo espectro pol√≠tico, sin descalificaciones tempranas, sin tergiversar argumentos y sin menospreciar planteamientos, por distintos que √©stos sean a la perspectiva oficial. No √ļnicamente la sociedad, sino la propia izquierda, son diversas.

En el pasado las posiciones distintas se consideraban como indisciplina. Hoy son signos de democracia, y √©sta genera fortaleza. La construcci√≥n de alternativas requiere que la izquierda se ponga de acuerdo. Esto es necesario, pero no suficiente. El di√°logo debe ser entre todos:¬†las acciones de √≠ndole econ√≥mica para salir de la crisis no son s√≥lo una relaci√≥n paternal entre gobierno y pobres, sino de toda la sociedad con el gobierno. Lo que tiene implicaciones pol√≠ticas, puesto que requieren de un acuerdo entre todos los sectores de la sociedad y el poder p√ļblico. No se trata de que m√°s acci√≥n gubernamental sea igual a menos democracia. Hay que regular la econom√≠a, hay que regular el desarrollo social y, no podemos olvidarlo, hay que regular al regulador.