Editoriales | ūüďį Blog ¬ęLa dignidad en nuestras manos¬Ľ del Plumaje de Animal Pol√≠tico

Web original | ūüď∑ Imagen : Victor Manuel Chima

Por:Ana Kuhn Velázquez y Víctor Manuel Chima*

ūüďÖ 01¬†de julio de 2020

Lo primero que nos viene a la mente al pensar en nuestro pa√≠s es su comida: tacos, tlacoyos, pozole, sus chiles, tlayudas‚Ķ y la lista sigue. Nuestra cultura alimentaria es resultado de siglos de interacci√≥n entre los habitantes de estas tierras y la biodiversidad que los rodea, evolucionando junto con las plantas y animales que se volvieron s√≠mbolos de nuestra identidad. La comida no es solo nuestro v√≠nculo m√°s cercano al medio ambiente, sino parte integral de quienes somos, reflejando nuestros valores como sociedad y las infinitas relaciones con el territorio del que somos parte. Estas relaciones se han ido moldeando a lo largo de los a√Īos, haciendo de M√©xico uno de los pa√≠ses m√°s biodiversos y culturalmente ricos del mundo.

Ahora, esta diversidad vital est√° en peligro con la nueva iniciativa de reforma de la Ley Federal de Variedades Vegetales, planteada tras la firma del Tratado entre M√©xico, Estados Unidos y Canad√° (T-MEC), este a√Īo, y el Tratado Transpac√≠fico (TPP) en 2018.

¬ŅC√≥mo inicia el camino hacia el T-MEC y el TPP? En 1990 se empez√≥ a gestar el Tratado de Libre Comercio de Am√©rica del Norte (TLCAN), acuerdo comercial entre Estados Unidos, Canad√° y M√©xico, que privilegi√≥ las relaciones comerciales con empresas transnacionales, dando inicio a una etapa de abandono al campo mexicano, a comunidades campesinas e ind√≠genas, y despojo de territorios y bienes comunes en nuestro pa√≠s. El TLCAN entrar√≠a en vigor el 1 de enero de 1994.

En 2018 -22 a√Īos despu√©s-, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impuls√≥ una ‚Äúmodernizaci√≥n‚ÄĚ del TLCAN, resultando en un nuevo acuerdo comercial entre los mismos 3 pa√≠ses de Am√©rica del Norte, al que llamaron USMCA (US Mexico Canada Agreement), o T-MEC en espa√Īol. El 13 de marzo de 2020 se anunci√≥ la aprobaci√≥n final por los 3 pa√≠ses, con fecha de entrada en vigor para este 1 de julio.

El Tratado Integral y Progresista de Asociaci√≥n Transpac√≠fico (CPTPP, por sus siglas en ingl√©s), por otro lado, fue firmado en 2018 por once naciones de la regi√≥n Asia-Pac√≠fico, y en el que se encuentran Chile, Per√ļ y M√©xico, de Latinoam√©rica; aqu√≠, Estados Unidos no firmar√≠a. Ambos Tratados establecen en sus cl√°usulas, que M√©xico deber√° adherirse al UPOV-91.

La Uni√≥n Internacional para la Protecci√≥n de las Obtenciones Vegetales1¬†(UPOV) es una organizaci√≥n que busca proteger la propiedad intelectual de los llamados ¬ęobtentores¬Ľ. Aunque en un inicio reconoc√≠a el derecho de los campesinos al libre intercambio y utilizaci√≥n de sus semillas, en su versi√≥n m√°s reciente de 1991 resulta en el despojo y privatizaci√≥n de estas, aplic√°ndole la misma l√≥gica empresarial y mercantilista a todos los productores, ignorando sus particularidades y tratando a las semillas como si fueran un bien de mercado en lugar de la base sobre la cual se construye la vida.

México se encuentra actualmente en la versión de 1978, pero con la firma del T-MEC y del TPP, se busca que entre en la versión de 1991, lo cual podría traer resultados desastrosos tanto a nivel social como ambiental. Esta no es una situación hipotética, sino que ha sido vivida en países vecinos, como fue el caso de Colombia quienes tras firmar el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos en 2011 sacaron la Resolución 9.70, la cual al incluir a las semillas campesinas y nativas dentro de las definiciones utilizadas, provocó su criminalización.

En un pa√≠s que, como M√©xico, sufre de hambre, toneladas de arroz fueron destruidas y sus productores acusados de pirater√≠a y delincuentes, sin que estos hayan sido ni consultados ni informados de los cambios en la normativa2. Estas y otras violaciones a derechos humanos ‚ÄĒas√≠ como las malas cosechas resultantes de que las semillas importadas no estaban adaptadas a la realidad colombiana‚ÄĒ fueron uno de los factores que llev√≥ al paro agrario que paraliz√≥ al pa√≠s en el 20133.

Al entrar en la UPOV91 Colombia profundizó las desigualdades, reforzando a los grandes productores y multinacionales en detrimento de su  propia población y soberanía alimentaria.

Una iniciativa de Reforma a la Ley Federal de Variedades Vegetales presentada en marzo de este a√Īo por el diputado Eraclio Rodr√≠guez, y con proximidad para discutirse en la Comisi√≥n de Desarrollo y Conservaci√≥n Rural, Agr√≠cola y Autosuficiencia Alimentaria, de la C√°mara de Diputados, pone en mayor riesgo a las semillas nativas, que principalmente han sido afectadas por el TLCAN (ahora T-MEC) y el TPP.

Esta iniciativa de Reforma estar√≠a facilitando que M√©xico se adhiera a la versi√≥n de UPOV-91, con lo que los da√Īos ser√°n a√ļn m√°s graves. Por un lado, las empresas transnacionales tendr√≠an la facilidad de registrar semillas que han sido mejoradas, intercambiadas y protegidas por las mismas comunidades campesinas e ind√≠genas. Por otro lado, el intercambio libre de semillas ser√≠a criminalizado, estableciendo ‚Äúcostosas multas,¬†penas de c√°rcel¬†e incluso la¬†quema¬†de las¬†cosechas,¬†si los¬†campesinos intercambian libremente¬†las¬†semillas,¬†las pencas de nopales y los esquejes de plantas que han heredado‚ÄĚ4.

El caso de Colombia es un claro ejemplo de la gravedad de adherirse a la versión de UPOV-91, con la que la diversidad de semillas nativas en nuestro país -que además es centro de origen del maíz, el cacao, el nopal, el jitomate, el frijol, entre otras-, el medio ambiente, la salud de mexicanas y mexicanos, estarían en un riesgo inminente5.

Otro elemento a considerar es el valor intrínseco de la naturaleza y sus derechos, en este caso las semillas y toda la biodiversidad que depende de ellas. Las semillas tienen que ser defendidas no solo por lo que aportan a los humanos, sino por su papel esencial en la cadena trófica y por el simple hecho de también ser seres vivos. Poder patentar semillas abre la puerta a la apropiación de la vida misma.

Esta advertencia toma un sentido mayor en el contexto de la pandemia de SARS-COV2, en el que se hacen evidentes las afectaciones a la salud de las personas, debido al consumo de alimentos ultraprocesados, de los que tenemos escasa información sobre sus ingredientes y nutrientes, y que estarían supliendo en la dieta mexicana a los alimentos sanos, nutritivos y de calidad procedentes del campo.

Estamos viviendo un momento crucial para México en donde se puede profundizar el sistema alimentario corporativo, con todas las violaciones a derechos humanos y consecuencias ambientales nefastas, o reconocer los siglos de resistencia de los pueblos originarios y campesinos y el valor de las semillas que son la base de nuestra identidad como pueblo.

La defensa de las semillas nos involucra a todas y todos, que nos alimentamos de ellas y son parte vital de quienes somos. La mercantilización de la vida nos pone en peligro, pero también es una oportunidad para replantearnos nuestras metas como sociedad e individuos, invitándonos a imaginar nuevas realidades.

Al igual que las semillas, que de nuestra diversidad venga la fuerza.

 

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1 Disponible aquí.

2¬†¬†Para m√°s informaci√≥n consultar Documental ‚Äú9.70‚ÄĚ de Victoria Solano, disponible¬†aqu√≠.

3 Para profundizar consultar aquí.

4¬†Consulta el comunicado de la¬†Campa√Īa Nacional Sin Ma√≠z No Hay Pa√≠s, publicado el 23 de junio de 2020.

5 Además, en el contexto de cambio climático la diversidad genética de las semillas nativas les da una mayor capacidad de adaptación, elemento esencial para la seguridad alimentaria del país.


* Ana Kuhn Vel√°zquez es integrante de la Campa√Īa Nacional Sin Ma√≠z No Hay Pa√≠s y V√≠ctor Manuel Chima es colaborador del¬†@CDHVitoria.