La historia de un estudiante mexicano atacado en Belice (y cómo quedó a su suerte)

La historia de un estudiante mexicano atacado en Belice (y cómo quedo a su suerte)

Mientras estudiaba una maestría en Belice becado por el Conacyt, Iván Juárez fue atacado brutalmente por dos sujetos que le dejaron múltiples heridas. La agresión física fue apenas el inicio del tormento que ha vivido ante el desinterés y falta de sensibilización por parte de los responsables del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur)-México, la Universidad de Sherbrook-Canadá y la Cancillería mexicana.

 

23 de febrero de de 2016

Por: Johana Sánchez

La dignidad en nuestras manos

Iván Juárez Torrijos, estudiante mexicano de maestría en Ecología Internacional en el Colegio de la Frontera Sur (Ecosur)-México y la Universidad de Sherbrook-Canadá, realizaba una estancia en la comunidad de Steadfast del Distrito Stannd Creek al sureste de Belice cuando el 20 de junio de 2015 fue atacado brutalmente por dos sujetos que le causaron múltiples heridas. Iván sufrió cuatro heridas en la cabeza, una en la espalda, fracturado el cúbito del brazo derecho y cortados tendones y flexores profundos y superficiales de cuatro dedos de la mano izquierda. Fue necesaria una cirugía para salvarle la mano.

Este terrible hecho fue notificado a Marbella Michel de la sección consular mexicana en Belice, quien sugirió el traslado de Iván a México. Para ello le ofreció pagar el boleto de avión, no sin antes decirle que el dinero debía reponerse a la Cancillería mexicana. Dadas las circunstancias, el estudiante aceptó de inmediato, pues en su cuenta de depósito de beca no tenía dinero.

El lunes 22 de junio la familia de Iván se vio presionada por el Consulado para pagar el boleto de avión (no como se había acordado) aludiendo en una llamada telefónica que de lo contrario perdería el brazo o el dedo.
 

Fue trasladado en una camioneta del consulado a Chetumal, después lo dejaron en el avión. Ya en la Ciudad de México, lo esperaba una persona de Cancillería quien simplemente cumplió con esperarlo y entregarlo a su familia, sin preguntar más sobre las necesidades de traslado al hospital, por ejemplo. Su familia lo llevó en taxi al Hospital Regional del ISSSTE Ignacio Zaragoza y ahí fue operado al día siguiente.

La agresión física fue apenas el inicio del tormento que Iván Juárez ha vivido desde hace poco más de ochos meses ante el desinterés y falta de sensibilización por parte de los responsables del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur)-México, la Universidad de Sherbrook-Canadá y la Cancillería mexicana.

Durante su estancia, él observó que en el poblado era común la venta y consumo de alcohol y droga, situación que las autoridades de las instituciones educativas nunca valoraron al momento de proponer a Belice como destino para realizar prácticas y mucho menos le proporcionaron garantías de seguridad.

Incumplimiento de ECOSUR en la oferta diversificada para realizar prácticas profesionales en el extranjero

La maestría se promueve con una oferta de prácticas en el extranjero, que incluye países de Latinoamérica, Estados Unidos o incluso África. Los grupos en los cursos incluyen estudiantes tanto mexicanos como canadienses. En diciembre de 2014 se les informó a los estudiantes mexicanos que los sitios para las prácticas eran en Belice y sólo había un lugar para Canadá, en el caso de los alumnos canadienses se les ofertaron países como Chile, Argentina, Brasil, Guatemala o Marruecos. De esta manera no se tomó en cuenta si el proyecto de investigación de cada alumno era acorde con el país al que sería enviado, aunado a que no se respetó la oferta educativa que se ofreció en principio.

Beca insuficiente para una estancia digna

Para efectos del apoyo económico de estudios de la maestría, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) otorgó una beca mixta, la cual usualmente cubre doce meses de apoyo en intercambio extranjero. Sin embargo, CONACYT (solo a partir de la generación de Iván) no continuó el apoyo completo de 12 meses de beca mixta y lo redujo a ocho, en el entendido de que, de acuerdo a como está formulado el Programa de Maestría en Ecología Internacional, el intercambio efectivo con la Universidad canadiense en Sherbrooke aplicaba solo por ocho meses la estancia. Las prácticas profesionales posteriores se realizan en otro país (Belice) diferente a la Universidad canadiense sede del intercambio. A pesar de lo anterior, la Coordinación de Maestría los envió a realizar la práctica al extranjero sólo con la cobertura de una beca nacional que no era suficiente para que los alumnos y alumnas cubrieran los gastos de trasporte, vivienda, alimentación y mucho menos un seguro médico.

No todos los compañeros de generación de Iván obtuvieron esta beca y su situación económica realmente era crítica, incluso se les pidió ayudar con su propio dinero a otros que más lo necesitaran.

Falta de protocolo o plan de actuación ante casos de emergencia o accidentes

Nicolás, compañero de grupo de Iván, apareció por casualidad minutos después del ataque, fue quien le brindó los primeros auxilios y lo trasportó en su coche particular a la clínica más cercana. No había un plan de acción previsto en casos como éste por parte de ECOSUR, de hecho el contacto se generó hasta tres días después, ya que Iván Juárez estaba en México, mediante una grabación de voz en el teléfono. Literalmente Birgit Schmook, coordinadora de la maestría en México, dijo que no había recibido el correo que mandó Nicolás y reconoció que no existía ningún teléfono previsto para dar a conocer de emergencia un caso como este. Hasta la fecha no ha habido ningún contacto formal de la Coordinación de la Maestría en Canadá, solo una comunicación vía facebook recibida 16 días después. En el portal en línea del Programa de Maestría en Ecología Internacional de la Universidad canadiense se colgaron las medidas de seguridad solamente hasta después de lo ocurrido. En el portal mexicano simplemente no existe.

Queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos

El 11 de noviembre de 2015 se presentó una queja ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) por los actos u omisiones de ECOSUR y la cancillería mexicana, específicamente por la falta de medidas y condiciones de seguridad, así como de atención y protección consular.

Es necesario e importante que la CNDH reconozca que Iván Juárez fue violentado en sus derechos humanos, se repare el daño ocasionado y brinden garantías de no repetición, para que otras y otros mexicanos becados en el extranjero puedan continuar con sus estudios y vean garantizado su derecho a la educación de calidad, a una vivienda digna, a la alimentación adecuada, salud, seguridad y protección consular.

La reparación del daño no puede quedar a la buena voluntad de las instituciones responsables, como lo hizo ver ECOSUR, pues en un intento por reparar el daño ocasionado a Iván, el 9 de Julio se presentó en su domicilio dejándole a su madre una computadora en franco deterioro, sin operar el audio ni la batería. Pidió firmar un cheque por el pago del boleto de avión (2,746 MXN) y ofreció pagar 5 o 6 sesiones de psicología que, a decir de ella, serían suficientes para que se restableciera el estudiante.

Lo que le sucedió a Iván Juárez Torrijos nos invita también a mirar lo ocurrido el pasado mes de noviembre de 2015, cuando la Coordinación Nacional de Becas de Educación Superior (CNBES) de la Secretaría de Educación Pública (SEP) anunció que las renovaciones de becas para estudiantes que se encontraban realizando sus posgrados en el extranjero serían canceladas debido a los cortes presupuestales al sector educativo, los cuales han sido calificados por Aurelio Nuño Mayer, secretario de educación, como “inevitables” debido a la baja de los precios del petróleo.

La medida anunciada no se llevó a cabo, pues Nuño Mayer afirmó unos días más tarde que las becas no debían cancelarse para dichos estudiantes ya que esa medida carecía de sentido; sin embargo, esto no evitó que becarios que se encontraban en Alemania y otros países se quejaran contra la medida anunciada, debido a los problemas que representaría para ellos al encontrarse estudiando lejos de su país natal.

Este no es un hecho aislado: la SEP ha intentado, desde el año 2014, dejar de darle continuidad a los programas de becas otorgados a estudiantes mexicanos en el extranjero; siendo que anteriormente dichos programas funcionaban con regularidad.

 * Johana Sánchez colabora en el Área Jurídica del Centro Vitoria.

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